miércoles, 10 de diciembre de 2008

Abu Simbel



La orientación del templo es de cara al Este, por tanto el Sur correponde a la izquierda de la foto.


Este templo construido por Ramsés II a mayor gloria suya y a la de su amada Nefertari en el templo pequeño, es el mas conocido de los siete que construyó en Nubia. El primero que informó sobre este importante y espectacular lugar fue Burckhard en 1813, y quien lo abrió fue Belzoni en 1817. Pero es con ocasión de su desmantelamiento y posterior reubicación unos cientos de metros mas arriba de su emplazamiento original y la gran repercusión a escala mundial de tal evento que , este conjunto de templos, se dio a conocer al gran publico.

A pesar de lo artificial de su nuevo asentamiento la ilusión es de autenticidad. Si dejamos volar un poco la imaginación y olvidamos que perdió algo de su "alma" en el traslado nos podemos extasiar ante una obra maravillosa. 30 metros de altura por 35 de anchura con los cuatro colosos sedentes del faraón causan una impresión difícil de olvidar. El faraón sentado de unos 20 metros de altura se encuentra acompañado de las pequeñas representaciones de sus mas intimos familiares.

En el primer coloso empezando por el Sur podemos ver en la pierna izquierda del faraón a su esposa, Nefertari; en la derecha a su madre Muttuiya, y al príncipe Amenhirkhopshef en el centro.

En el segundo coloso del Sur y en el mismo orden del anterior vemos a: las princesas Bentanta, Nebettawy y otra sin nombre posiblemente Isisnofret.

En el primer coloso del Norte vemos a la reina Nefertari en la pierna derecha del faraón, la princesa Bekhetmut en la izquierda y al príncipe Rameses en el centro.

En el segundo coloso del Norte nos encontramos con las representaciones de la princesa Merytamun, la reina Muttuiya y la princesa Nefertari.

Rematando estos colosos tenemos en escritura criptográfica un grupo escultórico que nos está diciendo el nombre del constructor del templo: User Maat Re. Por encima del conjunto mandriles saludan al dios .

Si hay un templo en Egipto que nos diga que un faraón se deidifico en vida es este. En el interior del templo, en su parte mas profunda se encuentra un singular grupo escultórico: Ptah, Amon-Re, el propio faraón y Re- Harakhty (de izquierda a derecha). Las gestas del faraón están escritas en las paredes del interior.

Todo el templo es una demostración del poder del faraón de Kemet y parecen decir al que osara entrar por allí con fines bélicos: Alto...mira mi poder... soy tú dios.

Como todos aquellos lugares de los que se escribe mucho, se lee con avidez cualquier cosa a él referido, tenía yo cierto miedo de ir. Una se hace sus ideas, y teme que la realidad defraude algo...pero nada mas lejos de la realidad; esta supera con creces cualquier idea preconcebida que una pueda hacerse. Abu-Simbel es un lugar para saborear, para ver con tiempo, sin prisa, sin gente, sentarse y contemplar el gran templo del faraón, el pequeño dedicado a su amada esposa: Nefertari "aquella por la que el Sol brilla".

El 8 de Marzo de 1960 la UNESCO lanzó el llamamiento internacional para salvar de las aguas algo que , irremediablemente hubiera sido tragado por las aguas del Nilo. El 22 de Septiembre de 1968 se inauguraron los nuevos emplazamientos de los templos mas emblemáticos: ABU SIMBEL. En este periodo de 8 años se llevo a cabo la mas frenética de las excavaciones jamas hecha por el ser humano. No solo se hicieron autenticas proezas técnicas si no que también se efectuó una catalogación de lugares menores, de inscripciones predinasticas, de graffitis; se fotografió el entorno, se filmo la ultima inundación...en fin una cantidad de material increíble para dejar constancia ante las generaciones futuras de lo que fue NUBIA en el Egipto Antiguo.

Leyendo el libro de Mme Desroches encontré una carta que fue leída el día de la inauguración del nuevo emplazamiento ante la gran multitud de personalidades de todo el mundo que asistieron a ella. La traducción del francés es mia por lo que espero no suene algo rara:

René Maheu se dirige a Ramsés II :

Hemos venido ante ti, Oh Rey, para juntar nuestro trabajo al tuyo y poder preservar tu búsqueda de la eternidad. Empleando medios que tú ni podrías imaginar, pero teniendo siempre presentes tus intenciones y tus ritos, hemos abierto la montaña, cortado las estatuas, los pilares y las paredes subterráneas y luego hemos construido a plena luz lo que tú hiciste en las tinieblas... Tus sacerdotes, tus arquitectos, tus albañiles y tus escultores, tus escribas y artesanos no tenían mas cuidado en ensalzar tu gloria que el que tuvimos nosotros, Oh Rey, en conservar tu terrena presencia. Gracias al esfuerzo de todos, aquí estas a salvo, listo a retomar, intacto en la barca de Amón, tu viaje a lo largo de los siglos hacia el Sol Levante de cada nuevo día. Sepas no obstante, Oh Rey, que lo que nos ha llevado hacia ti desde los mas lejanos horizontes del mundo, no fue el recuerdo de tu poder...Lo que nos ha hecho venir, Oh Rey, es el sentimiento de nuestra común fragilidad... Tú has puesto tu verdad en el culto de las fuerzas de los elementos de la Naturaleza, y nosotros hemos fielmente conservado, para tu deleite, el perfecto espectáculo del juego constantemente parecido y constantemente nuevo del Sol Divino, del flujo nutritivo y la tierra maternal, en sus aportes y ritmos sagrados. Pero el hecho que hayamos venido con nuestras grandes maquinas para salvarte dan prueba que la eternidad ya no está en la roca y en el río, en las armas y en los dogmas. Aquí hemos encontrado la medida de estas durabilidades relativas. En revancha, hemos descubierto en el fondo de tus santuarios abiertos, una verdad que tu jamas sospechaste, y que te debemos pues la conocimos a tu servicio, y de la cual debemos rendirte explicaciones, Oh Rey, antes de partir. Lo que hay de eterno en las obras humanas es lo que tiene sentido y valor para los hombres. El único trabajo eterno es el acto de fraternidad. Esta verdad, encontrada en nuestro camino, os la confiamos a vuestra augusta vigilancia, Señor del Alto y del Bajo Egipto, para quienes vengan a meditar y soñar a vuestros pies. A todos aquellos que jamas veremos, pero que en realidad es para quienes hemos trabajado, cuentales como el hombre vino a estos lugares cuando las aguas amenazaban de hundirte, y como, abriento totalmente las entrañas de la montaña, el tomo tus colosos en sus brazos y los llevó a lo mas alto del acantilado, dejándolo todo como tú habías querido y elegido, para que tú, Hijo de Ra que fuiste antaño su orgullo y su vanidad, des testimonio para siempre de la fraternidad, su desinterés y su esplendor.